LA CIUDAD DEL FUTURO

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Proyectar el cambio, más que cambiar los planes.

Nuestras percepciones sobre el futuro están determinadas por aquello que nos rodea en el presente. Prueba de ello son las numerosas películas futuristas del pasado, donde las inquietudes del momento plasmaban y proyectaban expectativas futuras.

¿Qué preocupa al mundo actual? ¿El calentamiento global, el abastecimiento de alimentos, la disponibilidad del agua potable, el rumbo del capitalismo…? Es una práctica común que las empresas planifiquen sus estrategias a 5, 10 ó 20 años. Sin embargo, en la actualidad, los resultados del trimestre obligan a modificar constantemente las buenas prácticas. ¿Seremos entonces capaces de volver a proyectar a largo plazo, enmendar el presente y acertar con las necesidades reales del mañana?

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Las ciudades aglomeran cada vez mayor número de personas, al mismo tiempo que el individualismo ha ido tomando forma y fuerza. En consecuencia, el lugar de trabajo se convierte en un espacio de encuentro social además de profesional.

Sin embargo, la situación actual de desempleo masivo está forzando a la creación, en muchos países, de auténticos ejércitos

[su_lightbox type=”image” src=”http://wearedelgado.com/wp-content/uploads/2013/12/4B-LA-CIUDAD-DEL-FUTURO-IMGB.jpg”] 4B- LA CIUDAD DEL FUTURO -IMGB [/su_lightbox] [/su_column] [/su_row] [/su_tab] [su_tab title=”” anchor=”Second”] [su_row] [su_column size=”1/2″] de freelancers, confiriendo la oportunidad, o la necesidad, de trabajar desde casa y en el tiempo que el individuo requiera o desee.

Quizás entonces la crisis económica consiga canalizar los cambios que los avances tecnológicos nos consiguieron implantar y cuyos pronósticos sobre el work from home no estuvieron muy acertados.

Si los patrones laborales cambian, los programas de centralización gestados durante los últimos años por grandes y medianas empresas resultarán caducos. Por su parte, los sistemas financiero y económico, mermados por la inestabilidad laboral, perderán todas las garantías financieras, al parecer, imprescindibles para los bancos, propietarios, empresas de servicios y otras entidades de financiación.

Asimismo, los programas del gobierno exigirán adecuarse sustancialmente con el objetivo de gestionar los presupuestos y el gasto público en infraestructura, programas sociales, sistemas

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educativos y sanitarios, precisamente cuando los ingresos y los patrones de comportamiento fluctúan constantemente, teniendo además que responder a las exigencias de nuevas necesidades individuales.

¿Qué papel debe asumir el sector privado?

Deberíamos aceptar que determinadas industrias obtienen beneficios aunque, en realidad, estén proporcionando un servicio público. Y por su parte, si el servicio público no es capaz de generar y asegurar una cierta rentabilidad, resultará un esfuerzo arduo impedir el estancamiento sin fuentes regulares de inversión.

Delgado Partners, como empresa especializada en la transformación y los programas de cambio en el sector minorista, encuentra problemáticas similares a diario.

Los procesos se encadenan de manera que ninguna variable es pertinente si se estudia de forma aislada y por ello nos

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esforzamos en esquivar la eventualidad a través de la planificación escrupulosa desde una perspectiva omnímoda.

Examinemos, por ejemplo, la dinámica de la publicidad: la inmensa mayoría de las campañas de marketing está dirigida a un público comprendido entre los 15 y los 24 años, mientras que el verdadero poder adquisitivo en las economías occidentales, se encuentra en manos de personas mayores de 50 años.

Por otro lado, las grandes campañas de masa, acaparan, gracias a su gran impacto, el soporte televisivo.

¿Qué sentido tiene invertir sumas cuantiosas en publicidad televisiva tradicional dirigida a los jóvenes, si éstos no responden a los mismos patrones de comportamiento? Y al mismo tiempo, ¿por qué excluir a aquéllos que, además de estar frente a la pantalla, gozan del poder adquisitivo?

Casos similares se aplicarían a la industria de la construcción y planificación urbanística; o a las telecomunicaciones; por no

[/su_column] [su_column size=”1/2″] [su_lightbox type=”image” src=”http://wearedelgado.com/wp-content/uploads/2013/12/4B-LA-CIUDAD-DEL-FUTURO-IMGA.jpg”] 4B- LA CIUDAD DEL FUTURO -IMGB [/su_lightbox] hablar del sector bancario donde las políticas de comunicación están orientadas a responder las necesidades del banco y no

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tanto a las del cliente final.

Cambio y adaptación son, por tanto, los términos claves de hoy. Pero no un cambio superficial y fingido, sino profundo, desde la base y con la razón.

Debemos reflexionar a largo plazo y realizar cambios a corto plazo con el fin de conseguir nuestros objetivos, siendo así capaces de adaptarnos verdaderamente a “nuestras” exigencias de “nuestro” futuro.

[/su_column] [su_column size=”1/2″] [su_lightbox type=”image” src=”http://wearedelgado.com/wp-content/uploads/2013/12/4B-LA-CIUDAD-DEL-FUTURO-IMGC.jpg”] La ciudad del futuro [/su_lightbox] [/su_column] [/su_row] [/su_tab] [/su_tabs]